cómo regular las emociones

Cómo regular las emociones: Guía práctica

Si te preguntas cómo regular las emociones estás en el artículo adecuado. Muchas personas se sienten sobrepasadas por emociones asumidas como negativas: el miedo, la tristeza, la ira, etc. Y también es habitual que algunos pasen de la alegría a la tristeza de forma abrupta, ocasionando cambios de humor bruscos que les producen malestar.

Si es tu caso, si sientes que no sabes cómo tratar con tus emociones y te gustaría aprender a gestionarlas de forma correcta para tener una vida más sana y equilibrada, en este post te vamos a ofrecer una guía de consejos que te va a ser de gran utilidad.

Además, si necesitas acompañamiento psicológico profesional, te damos acceso a una sesión gratuita con un terapeuta transpersonal online de nuestro equipo con el que puedes compartir libremente y sin compromiso tus necesidades a nivel emocional.

Las emociones juegan un papel fundamental en nuestra manera de interactuar con los demás y, sobre todo, con nosotros mismos. Aprender a regular las emociones te da un conocimiento útil para superar diversos problemas psicológicos, conocerte mejor a ti mismo/a y vivir de una manera más consciente, sana y ordenada. 

¿Qué significa regular las emociones?

Regular las emociones significa aprender a relacionarte contigo mismo de una manera consciente. El propósito de la regulación emocional no es apagar lo que sientes, sino darle cabida de forma equilibrada. 

Un ejemplo ilustrativo es el de la reactividad con la que habitualmente actuamos en nuestro día a día. Reaccionamos sin autocontrol ante cualquier impulso, dando paso a la ira o el enfado sin meditar en lo que hacemos.

Del mismo modo, también hay personas que experimentan grandes explosiones de fervor y alegría seguidas de acentuados picos de tristeza y frustración.

Por ello, regular las emociones implica adquirir una mirada consciente hacia el entorno, pero principalmente hacia nosotros mismos. Cuando adquieres la habilidad de salir del piloto automático con el que muchas personas viven y sienten día tras día, eres capaz de afrontar con más equilibrio las distintas acciones, interacciones y emociones que te asaltan en tu rutina.

¿Por qué a algunos les cuesta tanto regular sus emociones?

Son muchas las personas que acuden a terapia emocional comentando que «todo les afecta demasiado» o que sus reacciones son «demasiado intensas». Ante este escenario cabe preguntarse por qué a algunas personas les cuesta tanto regular sus emociones mientras que otras parecen vivir con un equilibrio propicio para que «todo les salga bien».

Como es lógico, la respuesta a esta pregunta se halla en las experiencias vividas por la persona. Pero no sólo en su vida terrenal. Desde la psicología transpersonal también atendemos a este desequilibrio poniendo el foco en la herencia familiar recibida a lo largo de generaciones y a cómo el paciente ha podido integrar un sistema de creencias y lealtades que le están mermando para alcanzar la plenitud en su vida actual.

Por este motivo, es importante analizar el contexto en el que creció la persona. Qué tipo de mensajes le rodearon en su infancia. Hasta qué punto aprendió a establecer límites sanos o asumió la idea de que «tenía que aguantar» y seguir hacia delante. Cómo fueron sus vínculos con sus padres y ya, en su vida adulta, qué tipo de experiencias le han podido marcar emocionalmente hasta el punto de estar sufriendo algún tipo de bloqueo que detona ante determinados estímulos.

Por ello, regular las emociones no implica únicamente una serie de técnicas y ejercicios prácticos -algo útil y necesario- sino, también, llevar a cabo un ejercicio de análisis e introspección a fin de esclarecer la verdadera raíz del desequilibrio emocional.

Señales que indican la necesidad de regular las emociones

Adentrados en qué es la regulación emocional y de dónde puede venir este desequilibrio que algunos experimentan, vamos a ofrecer una serie de señales habituales que indican la necesidad de mirar hacia dentro con la intención de poner en orden las emociones.

Como acabamos de decir, estas señales son «habituales» pero no son las únicas ni siempre se presentan de este modo. La historia de cada persona hace que cada cual experimente y procese los estímulos a nivel emocional de una determinada forma. Sin embargo, existen ciertos patrones comunes con evidentes similitudes. Atendiendo a esta perspectiva, hemos elaborado este listado de señales, que te puede ser de utilidad en caso de tener dudas sobre la necesidad o no de llevar a cabo un proceso de regulación emocional.

Puede que necesites trabajar en tus emociones si experimentas de forma frecuente algo de esto:

  • Las críticas y opiniones de los demás te afectan de forma excesiva hasta el punto de desbordarte.
  • Entras en bucles de pensamiento de manera frecuente cuando te ocurre algo inusual o negativo.
  • Te cuesta mucho encontrar la calma cuando te has enfrentado a un conflicto o situación estresante.
  • Te consideras una persona impulsiva que luego experimenta un acusado sentimiento de culpa tras haber actuado sin pensar.
  • Evitas afrontar conversaciones o momentos importantes por miedo a lo que puedas llegar a sentir.
  • Corriges tu inseguridad intentando tener todo bajo control.
  • Tienes un diálogo interno muy juicioso y severo contigo mismo/a y te cuesta perdonarte tus errores.
  • Te cuesta mucho expresar tus sentimientos y comunicar de forma efectiva lo que sientes.
mujer en la naturaleza en actitud serena

Cómo regular las emociones: técnicas que te ayudarán

Si te has reconocido en varias de las señales que hemos detallado anteriormente, es posible que necesites tomar acción y comenzar un proceso de regulación emocional que te devuelva el equilibrio interior.

Como ya hemos dicho, para realizar un proceso de sanación emocional completo, es aconsejable recibir acompañamiento psicológico. La terapia transpersonal es una rama de la psicología muy efectiva para el tratamiento de las emociones ya que atiende al ser humano en toda su amplitud, contemplando su vida material, espiritual y el legado generacional recibido de su árbol genealógico.

No obstante, los consejos y técnicas que a continuación vamos a compartir, siempre son de gran ayuda y pueden asumirse como un excelente punto de partida que más adelante puedes complementar con la terapia en caso de que aún no quieras dar el paso de compartir tu experiencia con un profesional.

Estas son las técnicas que te aconsejamos practicar para mejorar en tu salud emocional:

Identifica lo que sientes

Saber qué emoción es la que te está provocando el momento de malestar y desequilibrio es importante para restaurar el control de la situación.

Muchas personas con problemas emocionales comentan que se sienten mal pero «no saben bien qué les pasa». No es lo mismo sentir miedo que inseguridad y frustración ya que cada emoción necesita de un tipo de respuesta por nuestra parte.

De hecho, cuando sabes identificar qué emoción te está dominando, te sitúas en el punto de partida propicio para corregir el desequilibrio. Para ello, es útil hacerse preguntas como:

  • ¿Qué es lo que estoy sintiendo exactamente?
  • ¿De qué manera se está manifestando?
  • ¿Qué pensamientos o conductas suelo realizar cuando me siento así?

Plantearte este tipo de cuestiones te ayuda a romper el piloto automático y comenzar a pensar de manera consciente sobre lo que sientes y haces en consecuencia. Por ello, te invitamos a que establezcas este primer ejercicio como punto de partida.

Relaja tu cuerpo antes de analizar

Las emociones producen reacciones físicas. Algunas nos resultan agradables y estimulantes y otras nos producen tensión y resistencia.

En cualquiera de los dos casos, cuando asumes el reto de tomar el control y regular tus emociones, primero debes volver a tu cuerpo con la intención de situarte en un plano de equilibrio propenso al posterior análisis consciente que te vamos a proponer.

Para ello, puedes realizar ejercicios de respiración consciente o mindfulness. La idea es bajar la activación física y reducir la resistencia corporal y el nivel de alerta inherentes a procesos de ansiedad, miedo o estrés.

Algunas personas encuentran apoyo en acompañamientos de relajación guiados mediante aplicaciones destinadas a este fin. Cada cual encuentra la forma más efectiva de alcanzar el estado de relajación al que nos estamos refiriendo. Por ello, te invitamos a que pruebes diferentes técnicas hasta encontrar aquella con la que te sientas cómodo/a.

No juzgues la emoción

Cuando hayas localizado la emoción que te está produciendo el momento de desequilibrio y hayas controlado tu cuerpo mediante las prácticas anteriormente recomendadas, no la juzgues. Es habitual que ante un momento de vergüenza, miedo o frustración la persona tienda a ser dura consigo misma, intentando frenar lo que siente a través de un juicio severo.

En lugar de hacer esto, atiende a la información que esta emoción te quiere transmitir. Las emociones que habitualmente catalogamos como «malas» o «incómodas» son una emoción más y, como tales, contienen una valiosa información que podemos utilizar en nuestro favor.

De este modo, cuando sientas una de estas mal llamadas «emociones negativas» acéptala con una actitud neutral y observa qué corrección sobre tu conducta se halla dentro de ese momento.

Si te das la oportunidad de atender de forma consciente y sosegada a tus emociones, encontrarás valiosas claves sobre aspectos de ti que merecen ser revisados.

Atiende a los pensamientos que acompañan la emoción

Las emociones van acompañadas de pensamientos que las interpretan. De este modo, cuando una persona no controla de manera adecuada sus emociones vive situaciones como las que a continuación vamos a describir a modo de ejemplo:

  • No te contestan a una llamada y sientes ansiedad y piensas que «ya no le importas a esa persona».
  • Te equivocas en algo, sientes inseguridad y piensas que «todo lo haces mal» 
  • Recibes una crítica, sientes tristeza y sentencias que «no vales para nada».
  • Tu pareja no está especialmente cariñosa por algún motivo, sientes miedo y asumes que «te va a abandonar».

Como ves, estos ejemplos ilustran situaciones cotidianas en las que una emoción detona de forma automática pensamientos que están instalados en nuestro sistema de creencias.

El reto no es negar la realidad, sino interrumpir de manera consciente este bucle y no dar por ciertos estos pensamientos que te asaltan cuando sientes de manera intensa alguna emoción.

Localiza tu necesidad no atendida

Regular las emociones también es descubrir qué necesidades no atendidas se encuentran en ti. Para ello, el acompañamiento psicológico es de especial utilidad ya que propone un análisis profundo de tu historia. Y, además, cuando lo haces desde la rama de la terapia transpersonal, llevas a cabo este proceso introspectivo de una manera integral, incorporando la parte espiritual que las ramas tradicionales de la psicología no incluyen en su forma de tratar al paciente.

Siguiendo con los ejemplos anteriormente descritos, cuando crees que no le importas a alguien es probable que tus necesidades de afecto no fueran satisfechas en alguna etapa de tu vida. Si consideras que todo lo haces mal, quizás te educaron de una forma severa que perjudicó tu autoestima en la infancia. Cuando piensas de ti que no vales para nada, es posible que crecieras bajo una permanente comparación en la que el resto siempre lo hacían todo bien pero tus logros nunca eran suficientes. Y cuando sientes un miedo intenso al abandono, es probable que tengas problemas de apego inseguro, bien por la relación con tus padres o por una relación sentimental traumática vivida en la edad adulta.

Estos son ejemplos dentro de las muchas necesidades no atendidas que se manifiestan en forma de conductas dañinas hacia nosotros mismos cuando no sabemos controlar nuestras emociones. Algunas, incluso, pueden haber sido heredadas desde un plano ajeno al material, asunto que también puede ser conveniente atender cuando ya has hecho terapia convencional y sientes que nada funciona para ti.

Reflexión final

Nos gustaría concluir este artículo destacando la necesidad del autoconocimiento y la necesidad de integrar la vertiente espiritual dentro del proceso terapéutico cuando se afronta el reto de regular las emociones.

A lo largo del artículo hemos comentado cómo la psicología transpersonal atiende a la herencia genealógica del paciente para descubrir hasta qué punto su malestar emocional ahonda sus raíces en sistemas de lealtades que el paciente desconoce.

A este respecto, cabe destacar el papel que nuestras psicólogas llevan a cabo mediante el uso de técnicas efectivas como las constelaciones familiares, utilizadas precisamente para dar luz sobre estos vínculos con personas de nuestro pasado familiar que pueden tener repercusión en nuestro bienestar presente.

Como hemos resaltado en el post, para regular las emociones necesitamos conocernos mejor a nosotros mismos. Muchas personas creen conocerse cuando en realidad son ajenas a sus necesidades no atendidas. Y es ahí, en esta falta de comunicación entre lo que sentimos, lo que pensamos y lo que realmente necesitamos donde se produce el desequilibrio y el malestar.

Con la puesta en práctica de los consejos que hemos señalado en el artículo, puedes mejorar o, al menos, situarte en el punto de partida necesario para iniciar tu camino hacia la regulación emocional.

Si deseas emprender este camino por ti mismo/a, deseamos que este artículo te haya inspirado para iniciar tu regreso a la plenitud que todos merecemos. Y, si necesitas ser guiado/a por un terapeuta transpersonal, ponemos a tu disposición a un equipo altamente cualificado que te atenderá en modalidad online estés donde estés y a tu ritmo.

Estamos aquí para acompañarte cuando decidas dar el paso.

La intención de este artículo tiene un carácter motivacional e informativo y en ningún caso pretende sustituir el diagnóstico de un profesional de la salud titulado. Si consideras que tienes algún tipo de problema de salud mental, te aconsejamos que pongas tu caso en manos de un profesional habilitado para el tratamiento de tu caso concreto.

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